lunes, 22 de agosto de 2011

Aranda Serrano Elizabeth de los Angeles-Cratilo (nuevo)

Aranda Serrano Elizabeth de los Angeles

Agosto de 2011

“El Lenguaje (Cratilo)”

El descubrir algo nuevo o diferente provoca, dependiendo de su utilidad, un gran placer o en su defecto un fuerte dolor de cabeza. A través del tiempo y de la historia del hombre, que constantemente se preguntaba el porqué de las cosas que lo rodeaban.

Este sería el caso de los nombres de los objetos o las personas; contando, también, con el dilema en el que se encuentran, en este caso Hermógenes y Cratilo.

Platón, un filósofo griego, en uno de los capítulos, “Cratilo o del Lenguaje, de su obra Diálogos nos habla sobre si el significado de las palabras viene dado de forma natural, como postula Cratilo, o si por el contrario es arbitraria y depende del hábito de los hablantes (como propone Hermógenes).

Aquí se desarrolla una especie de debate para estudiar y entender cómo es que cada hombre y cada cosa poseen un determinado nombre debido a la convención social existente en una sociedad “…que tal nombre es la palabra propia; y si, cesando de servirse de ella, la remplaza con otra, el nuevo nombre no me parece menos propio que el primero.”[1]

Igualmente, se menciona al discurso, ya sea un discurso verdadero o un discurso falso, el nombre, las letras, los sonidos, la palabra y el habla.

Asimismo, Crátilo, ayudado por Sócrates, sostiene la concepción presocrática de que la palabra contiene ciertos sonidos que expresan la esencia de lo nombrado. Así, dice «El que conoce los nombres conoce también las cosas».

Según esta teoría, existen las letras idóneas para cosas blandas, mientras que otras para las cosas líquidas.

“-Vale mil veces más, Sócrates, representar las cosas mediante la imitación, que de cualquier otra manera arbitraria.-”[2]

La tesis de Hermógenes, por su parte, es muy diferente, pero no muy elaborada; éste asegura que la relación entre el nombre y lo nombrado viene dada gracias a la costumbre y a la convención de una sociedad.

Los nombres no expresan la esencia de las cosas, y pueden reemplazarse por otros si los que emplean la palabra así lo acuerdan.

“La naturaleza no ha dado nombre a ninguna cosa: todos los nombres tienen su origen en la ley y el uso, y son obra de de los que tienen el habito de emplearlos.”[3]

Hermógenes admite todo ello, pero, además quiere saber más exactamente «qué clase de exactitud es ésta».

Sócrates indica irónicamente de nuevo a los sofistas: habría que ir a aprender de ellos, pero son muy caros y Protágoras ya hemos visto que no sirve. ¿Cuál podría ser la solución? Nada sería más conveniente y barato que los poetas, pero en especial a Homero.

En tanto que, Sócrates no se muestra de acuerdo con ninguna de las dos propuestas; en parte. Él analiza cómo se han formado las palabras, respecto a lo que declara: «De hecho, de tanto darle la vuelta a los nombres a diestro y siniestro, no sería en absoluto de extrañar que nuestra lengua antigua, frente a la actual, no se diferenciara en nada de la bárbara». De las etimologías que se mencionan, sólo unas pocas son verdaderas.

“…como cosa cierta que unos nombres se componen de otros nombres, y que otros son primitivos…”[4]

El texto redunda en las ideas ya planteadas anteriormente, además hace su aparición la fraseología, la cual concluye que los nombres que no son convenientes para la realidad, son una convención entre los humanos, sin por ellos negarles la categoría de nombres.

Hasta el momento en el que se creó la escritura, se tenía la necesidad de contar con algo que guardara, de alguna forma, en la memoria colectiva e individual cualquier clase de información como los nombres y las historias de la vida cotidiana.

“Para ello, se crearon mapas lingüísticos (rituales), entre los que se encuentran:

§ Las fórmulas: Introducción oral breve y acompañada de música, a partir de la cual se engancha una exposición extensa de todo aquello que recuerda.

§ Los nombres de lugares y personas: Los nombres propios hacen referencia a nombres de los diferentes canales y lugares, a pesar de ser limitados, son clave para memorizar qué existe en el sitio mencionado.

§ La poesía: Histórica, religiosa, mitológica, etc. suele ser musical, teniendo ritmos muy definidos.

§ Las narraciones: Históricas, personales, introducciones a historias más grandes pero que contienen mucha información histórica.

§ Los repertorios legales o de otra índole: Son las más raras, escasas, ya que ocupan mucha memoria.

Estas fórmulas se transmiten de boca en boca hasta la aparición de la escritura.”[5]

Dentro de este último punto, se pueden incluir las diversas técnicas usadas por los chamanes que recurrían a un entrenamiento para memorizar con recursos relacionados con la memoria auditiva: ritmos, movimientos, sonidos, melodías, etc.

En la actualidad, encontramos dos importantes teorías que pretenden explicar cómo se dio el origen del lenguaje:

Ø Teoría de la onomatopeya

“Según la cual, la lengua primitiva vendría a ser una expresión imitativa mediata o inmediata de las percepciones. Se establece como teoría más generalizada.”[6]

Ésta habla acerca de un lenguaje el cual surgió de la imitación de los diferentes sonidos de la naturaleza. No obstante, esta imitación por sí sola no nos resuelve el enigma de cómo llegaron a poder entenderse y poder comunicarse los hombres entre sí mismos.

Blavatsky menciona en su Doctrina Secreta: «El hombre, antes del desenvolvimiento de la mente, desarrolló al principio una clase de habla que sólo era un progreso sobre los diversos sonidos de la naturaleza».

Ø Teoría de las expresiones afectivas

“Se podría llamar teoría interjeccional, por cuanto la lengua tendría su principio en las diversas exclamaciones que hubiera provocado en el hombre la contemplación del mundo.”[7]

Ésta dice que el lenguaje no nació como una imitación de los sonidos de la naturaleza, sino de las emociones interiores originadas gracias a su contacto con el mundo exterior.

Blavatsky menciona que: «Hasta que el hombre no adquirió completamente la facultad razonadora, no existió el lenguaje propiamente dicho, sino una especie de conato del lenguaje».

“La lingüística recoge plenamente este problema, pero en todas sus teorías no es capaz de explicar cómo se pasó del lenguaje imitativo de los sonidos al lenguaje con coherencia; cómo se pasó del lenguaje que no expresaba ideas, al lenguaje que sí las expresa.”[8]

Sin embargo, este problema que para la ciencia no se encuentra resuelto sí lo está para la tradición; por ello la lingüística nos muestra un desarrollo en la formación del lenguaje desde su aparición hasta la actualidad.

Engels, en su "Dialéctica de la naturaleza" menciona que: "... los hombres en formación llegaron a un punto en que tuvieron necesidad de decirse algo los unos a los otros. La necesidad creó el órgano. La laringe poco desarrollada del mono se fue transformando... mientras los órganos de la boca aprendían a pronunciar un sonido tras otro."

Y esto es, en definitivo, lo que es aceptado hasta hoy. En gran parte se cree, se escribe, se piensa y se enseña que de los gruñidos provienen de las modernas gramáticas; es decir, de lo simple a lo complejo y de lo primitivo lo civilizado.

Hasta tal punto esto es así que los modernos métodos "científicos" para la investigación del origen del lenguaje se han centrado en la observación de los bebes recién nacidos, desde sus primeros balbuceos, y en los estudios de las personas con retraso mental, pues según Maistre (1963), estos deficientes nos marcarían las etapas por las que la inteligencia humana tuvo que pasar para conseguir hablar.

Con esto se visualizo un panorama muy general acerca de la evolución del lenguaje humano a través de los tiempos y se pudo observar que no siempre fue una convención social sino que también surgieron inquietudes sobre el por qué de las cosas.

En la actualidad, el lenguaje humano sufre constantes evoluciones, tanto en su forma como en su función, debido a que va la par con nuestra forma de vida; estos cambios tienen una repercusión en el carácter de una sociedad, dando como consecuencia una inconformidad entre el modo en el que se da un uso al lenguaje y el modo en el que en realidad este se utiliza.

BIBLIOGRAFIA

v Platón (2003). Diálogos. Obra completa en 9 volúmenes. Volumen II: Gorgias. Menéxeno. Eutidemo. Menón. Crátilo. Madrid: Editorial Gredos

v J.J. Rousseau. El origen de las lenguas.

v Steinthal. Vía del lenguaje.

v H.P. Blavatsky. Doctrina Secreta.

v Consultado en: http://www.nueva-acropolis.es/cultura/simbolismo/Origen_lenguaje.htm

v Consultado en: http://es.wikipedia.org/wiki/Comunicaci%C3%B3n#Nacimiento_del_alfabeto



[1] Platón. Diálogos. P. 250

[2] Platón. Diálogos. P. 289

[3] Platón. Diálogos. P. 250

[4] Platón. Diálogos. P. 289

[6] Ídem.

[7] Ídem.

[8] Ídem.