domingo, 30 de octubre de 2011

LENGUJE PERDIDO

TEORÍAS DE LA COMUNICACIÓN I
MARQUINA OJEDA LUED
GRUPO 004
23- SEPTIEMBRE- 2011

En la palabra se hace el intercambio de la estructura y el acontecimiento. El estructuralismo es la toma de conciencia completa de exigencias en una serie de supuestos; además la palabra estructura se ha vuelto sinónimo de sistema.

El acto de hablar no solo es la ejecución individual externa sino una combinación de enunciados inéditos con un destino. Este destino tiene dos objetivos: uno ideal que es decir algo y una referencia real que es decir sobre algo. El lenguaje es el medio por el cual nos expresamos y expresamos las cosas; es la unidad de la lengua y de la palabra.

El estructuralismo nos dice que se cambia de nivel pasando de la lengua a la frase o el enunciado dejando de ser lengua y convirtiéndose en palabra o discurso. Cambiando esto también cambia su función.

La semiología se refiere a las relaciones de dependencia interna entre los signos y sus componentes. Hablar es un acontecimiento actual, un acto transitorio; esto al principio no se creía así, como se menciona en Oralidad y escritura, en la antigüedad, cuando apenas comenzada la escritura, se consideraba a los testimonios mas válidos que la escritura.

Aunque se aceptaba el texto escrito, los pensadores defendían la oralidad ya que el autor podía defender sus ideas y argumentar haciendo posible el intercambio de ideas. Se le consideraba un agente externo, sin embargo poco a poco se fue interiorizando la escritura hasta volverse parte de la vida haciendo dualidad con la oralidad.

El estructuralismo conduce a la idea de que existen niveles que conforman un todo, una estructura. Así, el lenguaje aceptaría la teoría ya que poco a poco se fue estructurando. Por ejemplo la escritura en este caso, se comenzó con pictografías, ideogramas, silabarios hasta llegar al alfabeto que fue el más indicado para lograr que un lector determine palabras exactas al momento de la interpretación.

Esto nos lleva a los que decía A. J. Greimas en el texto de problemas del estructuralismo: en la comunicación, para poder interpretar se requiere de una historia y de la permanencia a un contexto, por más que se intente, no hay agentes completamente aislados ya que al estar dentro de una estructura, todo se relaciona; podría pasar algo único y diferente sin embargo no podría formar parte de una ley ya que es un hecho aislado.

Dentro de una estructura narrativa, no siempre lo que dure más es lo más importante ya que siempre se jerarquiza y regresando al texto de Walter J. Ong Oralidad y escritura, las formas de discurso también se jerarquizan, algunas tienen la función de acabar, otros de cerrar la palabra u otras insertarla en la frase pero cuando ya esta la frase formada por estas palabras, todas las formas de discurso de hicieron su parte para poder formar el todo.

Otro ejemplo de estructuralismo lo da Jean Duvignaud en su texto El lenguaje perdido en el que menciona el parentesco o filiación. El abuelo, el padre, el abuelo, el nieto… La historia de nuestro mundo que se construye relacionando cronológicamente un encadenamiento de actos; todo se relaciona sin embargo, estas ideas (de Levi – Strauss) no eran comprendidas ni aceptadas en su época. “Todo sistema parcial es una matriz o un equivalente de todos los sistemas posibles.”[1]

La escritura dio paso a la imprenta y después a la computación. Platón decía que la escritura era una tecnología que dañaba la memoria ya que hacía a las personas depender de un recurso externo además de ser unidireccional. Sin embargo se ha hecho parte la vida y aunque no es natural sino que debe aprenderse, si no fuera porque existe quien sabe si el estructuralismo podría defenderse ya que muchas personas olvidarían de donde salió cada cosa para formar esa famosa estructura final.

Aunque aún faltan muchas investigaciones con esto de la investigación de segundo orden, no cabe duda que es estructuralismo fue un gran paso en el que colaboraron varias disciplinas para entender esta sociedad de una manera un poco más clara.

[1] Duvignaud Jean. El lenguaje perdido pag. 115